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Viviendo en una sociedad en donde se dice que ninguno tiene tiempo y donde todo parece moverse tan rápido, es necesario parar un poco para poder encontrarnos con nosotros mismos. Así como nuestro cuerpo necesita alimento, nuestra alma también necesita el sustento de la oración y de las Palabras reveladas por Dios; en la Fe Bahá’í se puede orar en cualquier hogar, porque nuestras enseñanzas prescriben la oración diaria y la íntima comunión con Dios en nuestro corazón.
Están diseñadas para niños desde los 5 años hasta los 10, y se brindan semanalmente como apoyo a los padres en la educación del carácter y la buena conducta; ayudando a los niños en el desarrollo de sus virtudes latentes, tales como la generosidad, la veracidad, la cortesía o el servicio.
La etapa de los 11 a los 15 años de edad es desafiante. El adolescente está en búsqueda de su propia identidad; en un mundo tan lleno de inmoralidad, no se debería dejarle sin rumbo u orientación.
Con actividades para el desarrollo de virtudes, servicio comunitario, diversión sana y desarrollo social, estos grupos pre-juveniles ayudan a sus integrantes a desarrollar con entusiasmo una identidad positiva y constructiva.
Integrate a un “círculo de estudio” y descubre las preciosas joyas que hay en tu interior. En reuniones semanales durante algunos meses, jóvenes y adultos ingresan en un proceso de aprendizaje participativo en búsqueda de un sentido más profundo para nuestra existencia. Participando de actividades de estudio, artes, actos de servicio comunitario e integración comunitaria; de esta manera los círculo de estudio bahá’ís están siendo, en todos los lugares del mundo, un efectivo instrumento de transformación personal y social.
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